NIHILISMO, CONSIDERACIONES Y VIVENCIAS
febrero 6, 2010, 6:05 pm
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Diego Leonardo

1. Considero que los siguientes planteamientos caminan por los senderos de la incertidumbre y la provisionalidad.

2. Considero que el nihilismo es el pensamiento filosófico que plantea que el mundo tal y como es no debería ser, y que el mundo tal y como debería ser no existe.
3. Considero que una de las tareas del filósofo Nihilista es negar y erosionar todo tipo de certezas, verdades y absolutos.
4. Considero que la duda, la negación y antidogmatismo son senderos que conducen a la liberación espiritual.
5. Considero que todo pensamiento es provisional y totalmente subjetivo.
6. Considero que los intelectuales que se jactan hablando de “objetividad” pierden de vista la subjetividad que los embarga.
7. Considero que la objetividad es una charada descrestadora.
8. Considero que no puede haber objetividad donde la subjetividad es la reina.
9. Considero a la Tierra cansada por tener que soportar el peso y la arrogancia de los defensores de la objetividad.
10. Considero que todo conocimiento sobre la sociedad y el comportamiento del animal humano es disciplinario, no científico.
11. Considero que cuando los conceptos, teorías, leyes, hipótesis, sobre un objeto de estudio como la Historia, el Arte, la Psicología…cambian a voluntad y petición de un gobierno, una ideología, un partido o un grupo investigativo, no son científicos. Es una vergüenza decir, por ejemplo, que el derecho y la economía son ciencias.
12. Considero que al no existir dios ni destino, el hombre es dueño de sus propias decisiones y temores, es decir, de su libertad.
13. Considero que el hombre debe aceptar sin ningún prejuicio ni moral la única y real tragedia, la muerte, así no más.
14. Considero que la fidelidad puede ser tan natural como natural y voluptuosa la promiscuidad.
15. Considero que el hombre es el único que da sentido a su vida.
16. Considero que tres de los sentidos que pueden dársele a la vida, son: El Arte, el Amor y el Sexo.
17. Considero que el hombre debe poner por sobre todas las cosas su vida íntima.
18. Considero que tanto la Psiquiatría como la Psicología deben redefinir el concepto que sobre el Hombre se tiene, ya que de no hacerlo, con sus dogmas y ortodoxias, lo conducen a un abismo de inseguridad.
19. Considero que la amistad vale la pena, búscala, y permítele vivir en tu cambuche. Obvio, si la encuentras.
20. Considero al igual que lo hizo Aristóteles respecto a su maestro Platón, que si bien amo a Marx, a Freud y otros grandes cultivadores del pensamiento heterodoxo, debo amar más profundamente la incertidumbre.
21. Considero la soledad espacial para compartir la compañía espiritual.
22. Considero que sirven para lo mismo, una mesa y una cama. En última instancia, el escritorio.
23. Considero al igual que Cioran que el filósofo y el pensador deben distanciarse de dogmas, verdades preestablecidas, escuelas, iglesias, partidos…
24. Considero que ningún filósofo debe servirle a ningún régimen o gobierno.
25. Considero que se es filósofo o mensajero de los filósofos.
26. Considero que el filósofo es el crítico social por excelencia.
27. Considero que la imaginación debe ser guía de la inteligencia, y ambas deben dominar la lógica occidental, causante del desangre de la historia desde el inicio de la vida de la bestia humana.
28. Considero que las diversas ideologías son formas de las mitologías, y las filosofías son meras ideologías.
29. Considero igual que Borges que la Metafísica y con ella, la Teología, hacen parte de la literatura fantástica.
30. Considero en brindis atemporal con Baudelaire que el mundo funciona por el malentendido.
31. Considero que al haberse fusionado biología y cultura, resultó una mutación monstruosa llamada Hombre.
32. Considero que el anarquismo sólo es posible en la alcoba o cuando más, en tres o cuatro piezas.
33. Considero que el hombre es una pasión inútil.
34. Considero que toda relación afectiva-sexual está condenada al fracaso, excepto quienes quieren sobrevivirla con una o más amantes.
35. Considero que se debe reivindicar a Epicuro, el Epicureismo y todo aquello que conduzca al placer, excepto la tortura y el asesinato.
36. Considero que la desobediencia civil debe considerarse.
37. Considero que la muerte es la culminación del Todo Personal.
38. Considero que los peores males que azotaron la historia desde sus comienzos, han sido, son y serán, los dioses, las religiones y las iglesias.
39. Considero que la obsesión hacia el placer en todos los ámbitos es defendible.
40. Considero que el Planeta considera que la reproducción y perpetuación de la bestia humana, es un mal.
41. Considero que ningún sistema social, político, económico, ideológico, psicológico, podrán sanar la condición de animal destructivo y predador que es el hombre.
42. Considero que soy un ciudadano del mundo.
43. Considero que el animal humano al igual que cientos de miles de especies que se han extinguido, también lo hará, y el Planeta gozará en su inexistencia cartesiana.
44. Considero que Descartes con su “pienso luego existo”, fijó una las bases para soportar el gran peso del futuro y airoso existencialismo.
45. Considero que el alma de los religiosos al igual que la de los ateos son una forma de existir y transformarse la energía.
46. Considero y siempre lo he considerado que la reproducción del animal humano no necesariamente es conveniente.
47. Considero que quienes editaron la serie televisiva: “La Tierra sin Humanos”, tienen una visión positiva frente a la inevitable extinción de esta especie.
48. Considero que parte de mi felicidad se la debo a que hago parte de una proporción suficiente de los elementos químicos.
49. Considero que el hombre sin jabones, perfumes, ropas, disfraces, fuera inabordable por las otras bestias.
50. Considero que el hombre sólo se debe arrodillar para besar unos genitales.
51. Considero que la irracionalidad, la racionalidad, el fanatismo y la estupidez, se disputan el mundo, quedando estas tres últimas con el trofeo: La Guerra.
52. Considero que el escepticismo es una manera intelectual digna de vivir el absurdo de vivir.
53. Considero que Marx, Engels, Lenin y Freud deben estar en su inexistencia riéndose de los cándidos discípulos del siglo XXI.
54. Considero que debo terminar de leer todos los libros de Cioran menos los de Savater.
55. Considero que la lectura es eso, Lectura.
56. Considero seguir leyendo como leía Don Tomás, no como los estructuralistas franceses.
57. Considero repensar el tema de una canción que sonaba al escribir estas consideraciones: Para qué los libros?
58. Considero que la Historia es la Historia de la Estupidez Humana.
59. Considero que el Poder, la Riqueza, la Fama acercan cada vez más a la condición de estupidez. El emperador Uribe por ejemplo es una muestra típica de esta enfermedad.
60. Considero que el sentimiento y apetencia de ser reconocido como intelectual, conduce necesariamente a la sesión donde discute la estupidez.
61. Considero que el hombre no nace, se construye al buscarse, al identificarse, al relatarse, al amarse. No hay destino.
62. Considero que el Espíritu Moderno llegó cansado hacia 1980; se yergue majestuoso el Postmodernismo. Somos Postmodernos, querámoslo o no.
63. Considero mi abominación a las plantillas marxistas en las cuales algunos ilusos tratan de acomodar todos los análisis.
64. Considero seguir siendo un Axiófago.
65. Considero que la Axiofagia es un trabajo intelectual digno de un filósofo.
66. Considero la pregunta que alguien lanzó: Quién eres? A la que respondí: Un Nihilista, es decir, un Axiófago.
67. Considero seguir reconsiderando apoltronado, bebiendo, follando, destruyendo mitos y sobras, desde mi guarida.
68. Considero entre el vestido del hombre moderno con corbata incluida, y la túnica griega, mi inclinación a ésta última.
69. Considero que entre una clase tradicional y la web miro de manera simpática la web.
70. Considero que el ensayo enmarcado en gran bibliografía, no es ensayo, sino la copia de estos autores.
71. Considero que el ensayo o es creatividad o mera erudición de títulos de otros autores. No niega las referencias absolutamente necesarias.
72. Considero de verdad que nunca me ha interesado seguir a ningún maestro.
73. Considero que ninguna fuente puede impedir mi caminar.
74. Considero profundamente la expresión de un chico de 6 años al salir del colegio: ¡Soy libre!
75. Considero la pregunta: ¿Para qué la escuela?
76. Considero que nunca me ha interesado formar hombres virtuosos ni en el pensar griego ni mucho menos del cristiano.
77. Considero cada vez que voy a escuchar una conferencia, si lo que estoy escuchando es mentira, pose o un maletín de palabras equivalentes al valor económico del evento.
78. Considero que los políticos colombianos son un remedo grotesco de los sofistas clásicos griegos.
79. Considero que el nazismo, el fascismo, el franquismo en todas sus formas, políticas y religiosas, deben ser erradicadas por cualesquier vía en nombre del Nihilismo.
80. Considero que es mejor dialogar con los textos que escuchar una conferencia.
81. Considero que no tiene sentido que en nombre de la democracia un pueblo ignorante, fanático y estúpido pueda nombrar los dirigentes de un Estado.
82. Considero que la tragedia no está en la muerte, se halla en las entrañas mismas de la ancianidad. Mientras pienso en ella miro de soslayo un revólver que yace encima de un nochero.
83. Considero que cuando joven y en pena creencia de la bondad del hombre, cometí un desliz al reprochar el uso de llaves, candados y seguridad en general, ya en una casa, oficina…Hoy todo cuán distinto. Uso sin remordimiento algunas llaves, candados por seguridad incluso en mis bolsillos. ¡Pobre hombre! Ese instinto de esculcar lo ajeno y robar insignificancias…
84. Considero que una mujer que guste y disfrute del sexo debe conseguirse un amante joven y bestial.
85. Considero de entrada el reinado desde siempre de la subjetividad.
86. Considero a los pregonadores de objetividades como charlatanes, farsantes, copias o meras poses.
87. Considero la verdad como un caleidoscopio: Depende de la mano, los giros, los tipos de vidrios, los estados, las miradas.
88. Considero que la práctica sexual frecuente y poligámica permite perpetuar la salud, la felicidad, el optimismo…
89. Considero mis grandes contradicciones.
90. Considero que no es fácil saber las claves del éxito, pero si las del fracaso, y son, tratar de agradarle a todo el mundo.
91. Considero que Estanislao Zuleta tiene razón al plantear que el derecho fundamental es el derecho a ser diferente.
92. Considero el imperio perenne del Cuento y el Relato.
93. Considero que el hombre vulgar ni el refinado van a tener tiempo de leer novelas largas.
94. Considero que la corbata es un símbolo pénico repulsivo.
95. Considero nuestra cultura como una cultura ni más ni menos.
96. Considero la ambigüedad como atractiva e infinitamente erótica.
97. Considero la Incertidumbre como la constante de la Vida y la Historia.
98. Considero al orgasmo como la expresión máxima del espíritu en trance.
99. Considero a mi mascota como parte de mi otro yo.
100. Considero al suicidio como una opción digna y respetable.



PILDORAS GRAMATICALES
febrero 6, 2010, 6:03 pm
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 Diego Leonardo

 PALABRAS COMODÍN: Son aquellas que sirven para salir del impase de no tener otro vocablo a la” mano”.

Como ejemplos presentamos: vaina, cosa, cosiámpiro, asunto, etc.

AXIÓFAGOS: Palabra utilizada por primera vez por Diego Leonardo, en un título de uno de sus libros por allá en 1980: Axiófagos corceles exhalan hediondez.

La significación literal es: Devorador de valores.

Con acepciones como: Crítica de la cultura; destructor o cuestionador de ídolos idealmente concebidos, etc.

Se “huele” a cierto anarquismo mental.

SUSTANTIVOS CULTURALES o IDEOLÓGICOS: Sustantivos que nombran seres idealmente concebidos, propios de las diferentes culturas. Esos seres nombrados existen únicamente en las mentes de quienes las utilizan: Fantasma, bruja, duende, dios, demonio, infierno, cielo, purgatorio, ángeles, etc.

EN CONSTRUCCIÓN…



DICCIONARIO FILOSÓFICO DE LOS OTROS
febrero 6, 2010, 6:02 pm
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 Diego Leonardo

LO ABSURDO: Lat. Absurdus.

                  De acuerdo a nuestros diccionarios:

  • Contrario a la razón. Contradictorio.
  • Extravagante. Chocante. Irregular.
  • Disparatado. Contrario al buen sentido.

 

Exceptuando las dos primeras, las otras no tienen cabida en el significado. Se puede ser extravagante, chocante, irregular, disparatado y contrario al buen sentido, y no se es absurdo, o no resulta absurda (o) la cosa o situación. Un sueño por ejemplo, no es un absurdo, es un texto con grandes significados. Estos se desparraman por la existencia misma. Resulta sí absurda la idea de llevar la lógica aristotélica a toda nuestro vivir. Las emociones, los sentimientos, muchas expresiones artísticas, los conceptos de belleza, en fin…no pueden enmarcarse en tales perspectivas.

El imperialismo, el capitalismo salvaje y su hijo el neoliberalismo, el fascismo, el nazismo, etc. No son  filosofías, ni sistemas económicos, ni políticas de Estado absurdas, no, son, sí, expresiones inhumanas, criminales, de un cierto sector de humanos., quienes racionalmente y con ayuda de la “lógica” saquean a  pueblos desvalidos, inermes. Las guerras también son planeadas de acuerdo a su lógica. Toda guerra es inhumana, no absurda.

Oscar Wilde vestía de manera extravagante, pero no era absurdo.  Los ejemplos son miles.

 

 

ACERCA DE LA IRRACIONALIDAD: Lat. Irrationális

  • Que carece de razón.
  • Opuesto a la razón o que va fuera de ella.
  • También se usa en matemáticas para determinados tipos de números.

 

La Razón de acuerdo a estos postulados es la propia Lógica, tan amada por los racionalistas de todas las pelambres, pero haciendo un análisis concienzudo del término nos encontramos que son, tanto la razón como la irrazón (irracionalidad) caras de una misma moneda. Es una dialéctica en la cual se juegan su fundamento y poder cada una dependiendo de la situación. Retomamos el caso de las guerras, que habíamos dicho que no son absurdas, pero si, irracionales. La irracionalidad se da (si así puede decirse) en el Complejo Reptil de nuestro cerebro. Emociones, pasiones, agresión, violencia, etc. Son expresiones de tal complejo y que nos muestran nuestra animalidad, de la cual no debemos avergonzarnos. Ahora, tanto de la absurdidad como de la irracionalidad la Historia, nuestra Historia general, Patria y Personal, se han alimentado y son su fundamento. El hombre por mucho que quiera “educar” su estado de animalidad tendrá que convivir con ambas existencias.

Existe una variedad de irracionalismo que subyace en las entrañas mismas de nuestro neocórtex, y es el producido por el asombro pero sin respuestas racionales, y es el irracionalismo religioso. Este tipo de irracionalismo comparte su “hábitat” con la “absurdidad”, sin ser lo mismo.

No he podido ver algún segmento de nuestra historia en el cual no se vislumbre y entreteja la irracionalidad. Desmond Morris en su obra “El mono desnudo” nos describe y muestra nuestros orígenes. El “Complejo de Dominio” como lo denomino, o de “poder”, es inherente a todas las especies. Y con mucha tristeza, sobre todo para los que creen en “una almita independiente, eterna  y pura” somos la especie animal más violenta, cuyo dominio y poder arrasa con los demás miembros, sin ninguna contemplación. Es entonces, partera de Historias. El Racionalismo marxista, como la variedad de irracionalismos religiosos, deben revisar sus pilares. Seguir leyendo



UNA PÁGINA SOBRE EINSTEIN ENCONTRADA EN LA ENTRADA DE UNA ESCUELA CADUCA
enero 31, 2010, 7:11 pm
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“Los grandes hombres, las grandes obras

científicas, tecnológicas o artísticas,

se han logrado por fuera de la escuela”

Diego Leonardo

La vida de Albert Einstein fue rica en genialidad e ironía. Sintió gran pasión por todos los problemas cruciales de su tiempo; efectuó grandes incursiones en los ámbitos de la educación y de las relaciones entre ciencia y política y fue un vivo ejemplo de que, después de todo, el trabajo de ciertos individuos puede llevar a cambiar el mundo.

Siendo niño ofreció escasísimos indicios de cuanto llegaría a ser más tarde. El mismo rememorará años después: “Mis padres estaban preocupados porque no comencé a hablar hasta época comparativamente tardía, y llegaron a consultar el problema con un médico… por aquel entonces… seguro que no tenía menos de 3 años”.

Einstein fue un estudiante mediocre en sus años escolares y recordaba a sus maestros bajo la figura de sargentos instructores. El joven Einstein se rebelaba contra los obtusos y mecanizados métodos educativos de la época. Dice el propio Einstein: “Prefería sobrellevar todo tipo de castigos antes que aprender de memoria cosas que no comprendía”.

Einstein detestó toda su vida a los partidarios de una disciplina rígida, tanto en los terrenos de la educación como en los de la ciencia y la política.

A los cinco años se sintió turbado por el misterio del círculo. Posteriormente escribirá: “ A los 12 años experimente una segunda perplejidad, de naturaleza completamente distinta, al leer un pequeño texto de geometría euclídea plana… había allí asertos, como por ejemplo, el referente a la intersección en un punto a las tres alturas de un triangulo, que a pesar de no ser muy evidentes, podrían ser probados con tal grado de certidumbre que quedaba fuera de lugar toda duda sobre ellos. Esta lucidez y certidumbre me causaron una impresión indescriptible”.

Los programas escolares sólo conseguían provocar tediosas interrupciones a las meditaciones de este tipo. Respecto a su auto educación Einstein dice: “Entre los 12 y los 16 años me familiaricé con los rudimentos de la matemática al tiempo que con los principios básicos de los cálculos diferencial e integral. Tuve una inmensa fortuna de topar con libros no especialmente notables en cuanto a su rigor lógico, deficiencia que compensaban sobradamente al presentar los aspectos fundamentales del tema clara y sinópticamente… también tuve la suerte de empezar a conocer los resultados y métodos esenciales de las ciencias de las naturalezas en excelentes exposiciones popularizadoras que recogían casi exclusivamente los aspectos cualitativos… un trabajo que leí con atención expectante”.

Ninguno de sus profesores se percató de su talento. Resulta dispendiosa la tarea de escudriñar la mente., inteligencia e inquietudes de un estudiante sin (aún) atisbos de superioridad. Los profesores “Vivían ocupados”.

En el gimnasio de Munich, el centro de enseñanza secundaria más destacado de la ciudad, un profesor le dijo en cierta ocasión “Einstein, usted nunca llegará a ninguna parte”.

A los 15 años las sugerencias de este tipo se hicieron tan fuertes y directas que decidió abandonar el instituto. Esto hace recordar el abandono que el grado noveno (cuarto de bachillerato para la época) hiciera Estanislao Zuleta.

Su profesor le indicaba que “Tan sólo con su presencia dañaba el respeto que toda la clase le debía a su persona”. Aceptó con gusto tales observaciones, abandonó el instituto y durante varios meses viajó sin meta ni fin concreto por el norte de Italia. Toda su vida mostró clara preferencia por los modales y la vestimenta sin ceremonias ni formalidades.

Su curiosidad por la física y su admiración ante el universo le permitieron superar muy pronto su aversión hacia los métodos educativos imperantes. Solicitó el ingreso, sin diploma de estudios secundarios, al instituto federal de tecnología de Zurich. Suspendió el examen de aptitud, se matriculó en un instituto Suizo de enseñanza media, por su propia cuenta para subsanar sus lagunas, y al año siguiente fue admitido en el Instituto Federal de Tecnología.

No obstante seguía siendo un estudiante mediocre. No le satisfacía el estudio de las materias obligatoriamente prescritas; esquivaba la biblioteca del Centro e intentaba hasta donde le era posible trabajar sobre sus verdaderos intereses. Luego escribiría: “Desde luego, el principal impedimento para seguir en tal línea era que debía atiborrar mi cabeza con todos estos tinglados y empollármelos para pasar los exámenes, me gustara o no”.

Consiguió su graduación sólo gracias a la ayuda que le prestaría su íntimo amigo Marcel Grossmann, quien asistía asiduamente a clase y compartía sus apuntes con Einstein.

Refiriéndose a Grossmann, dice: “Recuerdo nuestros días de estudiantes. Él era un estudiante irreprochable, y un desordenado y un soñador. Él, en excelentes relaciones con los profesores y comprendiéndolo todo; yo, un paria, descontento y escasamente apreciado. Al finalizar nuestros estudios me vi abandonado de repente por todo el mundo, desconcertado y perplejo ante el umbral de la vida”.

La graduación la obtuvo gracias a un esfuerzo final para sumergirse en los apuntes de Grossmann. Estudiando para exámenes finales, recordará: “Mi ánimo llegó a sentirse bloqueado hasta el punto… que durante un año entero hallé completamente enojoso el análisis y consideración de cualquier problema científico… es casi milagroso que los métodos modernos de instrucción no hayan conseguido ahogar por completo la curiosidad por la investigación, pues la principal necesidad de tan delicada planta, aparte, del estímulo inicial es la libertad. Sin esta, corre seguro peligro de muerte… y creo que incluso puede despojarse de su voracidad a un animal de presa sano, si se le obliga a comer a golpes de látigo, con hambre o sin ella…”.

Surge una pregunta: ¿Cuántos Einstein potenciales habrán llegado a sentirse irremediablemente descorazonados a causa de exámenes competitivos y del hastío generado por currículos vacuos y preguntas estúpidas?

  • Sagan, Carl. El cerebro de broca. Editorial grijalbo. 1984.
  • Los dragones del Eden. Ed. Grijalbo. 1979.


LA ALEGRÍA DE LEER
enero 31, 2010, 7:10 pm
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UN MÉTODO PEDAGÓGICO PARA ACERCAR A LOS JÓVENES A LA LECTURA DE TEXTOS EN PARTICULAR Y DEL GRAN LIBRO DE LA VIDA, EN GENERAL

Diego Leonardo

NUESTRA ACEPCIÓN METAFÓRICA DE LEER:

Leer es una actividad intelectual convertida en “diálogo-viaje” entre un lector presente y un autor atemporal. En ese platicar viajando, se visitan y se escuchan paisajes, colores, sabores y sentires de hombres y mundos que nos posibilitan seguir existiendo como habitantes del planeta tierra y ciudadanos del mundo.

Hacia 1966, en un taller de pintura, en Riosucio Caldas, un viejo de 83 años escuchaba la lectura que una mujer de 30 le hacía de “El Conde de Montecristo”. En esa mi niñez inolvidable, veía cómo mi abuelo saboreaba cada palabra salida de aquellos labios juveniles, e impresa en hojas vetustas, ajadas por el tiempo.

El viejo no era académico y menos la mujer. Los libros llegaban a ellos por las ansias, las ganas; eran sus amigos y guías de existencia. Aún no habían llegado a ese terruño los consejos que los lingüistas franceses estaban haciendo germinar sobre la manera de “leer estructuralmente”.

Yo, una vez “paciente” de la universidad, y ante los métodos de lectura obligada, bostezaba de angustia y pereza. Mientras escuchaba una canción, ¿Para qué los libros?, iba a incendiar los pocos que poseía, para evitar la tortura de leerlos.

De repente y frente a la llama destructora se me aparecen las imágenes de mi abuelo-escucha y la mujer-lectora. Entonces me recomiendo: olvida a los teóricos de la lectura y adopta el método de lectura del viejo: seguir las líneas, comprenderlas, saborear palabra tras palabra, y fusionarlas en la existencia.

Hecho maestro por la Universidad, pero siempre aprendiz, inicié la lectura por el gusto de leer con dos libros que encontré en un banquete bibliográfico: “Si una noche de invierno un viajero” y la “Novela de la eterna”. No tenía que dar informes, ni responder preguntas, ni decirle a nadie que leía. Hablaba con mis libros, reía con las palabras, comía sus esencias, mientras mi estatura aumentaba.

Pensé que podría resultar conveniente convertir este estilo de lectura en un método para jóvenes estudiantes de bachillerato, ya que era el campo en el cual me desempeñaba.

Empecé revisando las metodologías de la lectura, tanto del Ministerio de Educación, como de las editoriales más connotadas. Esa división de la lectura por países y cronología no era funcional, llevaba a los estudiantes a la apatía o indiferencia lectoral. Ensayé por escuelas, así: a los preadolescentes les agrada el romanticismo y realismo en sus diversas expresiones; para adolescentes las aventuras son el mundo de goce y disfrute. Tanto en textos escritos como en cine: ciencia ficción, terror, historia, género policíaco… Para estudiantes más avanzados, lecturas de temáticas filosóficas y con un grado de profundidad mayor. Consideré que, de la misma manera que las matemáticas van secuencialmente, así se puede acercar a la lectura. Un libro de Emili Cioran, como “Del inconveniente de haber nacido”, no es una lectura para preadolescentes; los podría llevar a un suicidio anunciado.

SOBRE LA DIMENSIÓN FÍSICA DE LOS TEXTOS:

Muchos profesores asignan a los estudiantes libros voluminosos, con letra pequeña, temáticas no interesantes. Y se inicia el engaño: tú me engañas, yo te engaño y todos nos engañamos. En un grupo de cuarenta estudiantes y una tarea de lectura de un libro de 300 páginas, dos o tres lo adquieren, y a éstos, o les copian la tarea o les pagan por hacerla. El objetivo no se logra.

Experimenté con textos cortos, interesantes y según los criterios que cito atrás: cuentos, poemas, y en cuanto a las novelas, no muy extensas. Recordemos que un estudiante tiene compromisos académicos con varios profesores, no sólo con el de Castellano y Literatura.

A los estudiantes les agrada los aforismos. Nietzsche para los grados superiores es una buena opción.

La comprensión de lectura va al unísono de la edad, la historia personal, las expectativas, el nivel académico, el autor, la temática… No nos inquietemos porque los estudiantes no comprendan igual que nosotros o entre ellos mismos.

La lectura es un viaje por selvas y jardines inmensos, desconocidos… ayudemos a los chicos en ese descubrir de mundos ignotos, sin amenazas, sin exámenes, sin notas. A ningún excursionista le hacen exámenes ni preguntas insulsas. Es la vida quien nos confronta.

Y EL GRAN LIBRO DE LA VIDA:

La vida es un inmenso Mundo-Libro, y dependiendo como vivamos, vamos leyendo, y a la inversa. Es una retroalimentación continua. Los libros nos ayudan a adentrarnos en el mundo, a comprenderlo, a habitarlo; y la vida, el mundo, nos permiten adentrarnos en cada uno de los espacios, de las líneas de un texto y en el espíritu de grandes hombres que fueron capaces de plasmar sus corazones y sus cerebros en garabatos negros, rojos o azulados, o el color que el PC y Word permitan.



ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE ANTIPEDAGOGIA
enero 31, 2010, 7:09 pm
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Diego Leonardo

LEVE INTRODUCCION SUBJETIVA

Todo lo que encuentren regado o tirado en estos renglones, tómenlo como provisional, como intentos de un sujeto, no piensen en mi objetividad, ya que donde hay sujeto solo encontrarán subjetividades. En el mundo humano no reina sino la subjetividad. Adiós a la objetividad. No manejo absolutos porque no los hay, hay particularidades, sujetos, individuos, historias personales, y de pronto historias locales. La universalidad solo se da en el Universo como tal, y algunas leyes se aplican de manera universal en ciencias matemáticas o naturales, nunca en las disciplinas humanas, y dije disciplinas humanas porque las humanidades o son disciplinas o artes, o amalgamas, nunca ciencias.

ESTANISLAO

…Que Estanislao Zuleta se haya retirado de 4º Bachillerato (hoy 9º) del Liceo Antioqueño, fue algo que movió los cimientos de mi oficio pedagógico. No recuerdo bien si este dato lo soñé, lo escuché o lo encontré enredado en uno de los cientos de renglones de sus textos.

Después de esta “dejación de la escuela”, Estanislao inicia su caminar certero por la autodidaxis. Una autodidaxis que obliga a quien entiende algo de humanidades, a “quitarse el sombrero de la omnipotencia intelectual y académica”.

Entre otras cosas los grandes hombres, los pensamientos fuertes, las creaciones e invenciones, las obras paradigmáticas, se han dado por fuera de la escuela.

La escuela y con ella la pedagogía no “saca” filósofos, ni literatos, ni pintores…O que de Sócrates? Platón? Miguel Ángel? García Márquez?

Y DE LA ESCUELA QUE?

Procedo de un campo hondo, allá abajo, demasiado hondo, de una montaña profunda. Con dificultades reales acudo a un edificio destartalado al que oí que le decían escuela. Imaginen ustedes a un niño “salvaje” metido en una variación de jaula. Todo animal a fuerza de “garrote” se adapta. Y mis instintos de campesino indómito se ven sometidos al reglamento y a lo que en el futuro y en un cursito de psicología con “p”, decían:  “neurosis”. Si, ahora veo y era la neurosis la envoltura de mis preceptores, de mis maestros. Se autollamaban pedagogos.

En la escuela la pedagogía consistía en obedecer ciegamente a la autoridad, declamar lecciones (hoy las leo tan estúpidas), y cosas por el estilo. Al terminar la primaria, le dijeron los maestros, los pedagogos, a mi madre: Señora, ya el niño está “educaíto”, lo puede entrar a bachillerato.

Efectivamente. Del hueco veredal me trajeron a la ciudad y me entraron a un edificio grande y vetusto allá en Villahermosa al que llamaban Normal Nacional de Varones. Con el tiempo me di cuenta que no era tan normal, ni nacional (todos éramos montañeros), y muchos maricas, jugaban tute y salían graduados. Yo que de chico y de azadón iba a ser policía, luego cura y posteriormente médico, me gradué de maestro (dizque superior). Tengo que acotar aquí que dejé las ganas  de ser policía al ver a algunos de estos señores golpeando de manera continua a borrachos, bobos del pueblo, ladronzuelos y a algún chico que se atrevía a tocarle el culo a otra chica (sin su permiso, obvio). Los deseos de ser cura se me quitaron cuando pillé al párroco del pueblo sacando mocos detrás de la sacristía, y sobre todo cuando en una misa de domingo nos contó a todos los chicos de la escuela, esa historia chimba de la ballena que se tragó a Jonás. Desde este momento empecé a sospechar…Sospechar de todo. Empecé a salirme de las “manos” a la escuela, es decir, a los maestros. La pedagogía se ensañaba en formar chicos obedientes y repetitivos. Jonás me ayudó, y los deseos de ser médico se me quitaron cuando escuchaba a mi madre decir: Dieguito, mi mucharejo, no piense en eso porque es que somos muy pobres, y esa carrera es para ricos. Esta es la verdadera razón, porque adolescente y para chicaniar decía que no me gustó la medicina porque comprendí que el hombre era una mierda inmensa que me causaba fastidio. No, no era por la mierda que no quise ser médico, era por pobre. A la larga todos somos coprofílicos verbales.

Al terminar la Normal y ya hecho maestro y pedagogo (eso me decían) en retrospectiva veo el desfile irreverente de quienes fueron mis profesores, y veo también el desfile irreverente de neurosis, de odios, de mentiras, de subjetividades y de personas que se limitaron a hacer cumplir el reglamento, la obediencia ciega, el respeto infundado, y la abominación a las matemáticas, la historia, en fin, con el arma mortal cual fue la calificación.

Hoy rememoro aquellas épocas y pienso que los mayores: Curas, maestros, en fin, nos consideraban, a nosotros los chicos, tarúpidos: Una mezcla cruel entre tarados y estúpidos.

En la universidad me iría a encontrar con un folletito llamado “contra la escuela” de Vasconi. Aclaro que en mi análisis sobre la escuela ya estaban las raíces de mi sospecha, sólo que Vasconi era entre otros muchos,  radiógrafo de tal aparato.

Tomo un poco de nuevo a Estanislao y siento lo que él llegó a sentir por la escuela, hasta el punto de “huir” de ella.

Y si la escuela no es un centro de tortura, díganme por qué se manejan expresiones como: “…por manejarse bien en este día los vamos a “soltar” (A quiénes se suelta?); y por qué cuando se anuncia que no habrá clases tal o cual día los niños saltan de alegría? Y por qué los profesores también sienten esa cierta dicha? Y la Secretaria de Educación para premiar el día del maestro, da día libre?

¡Muy bonita toda esta pedagogía!

Bueno, aquí estoy entonces hecho maestro por la Normal de  Medellín, con el marco de la pedagogía como guía, dispuesto a seguir en la docencia y para ello me dirijo a presentar exámenes en la universidad. Me apunté en la Bolivariana de la Playa (en ese entonces), y en la de Antioquia. Pasé a licenciatura en Filosofía en ambas. Pero una vez me vi en los pasillos de la UPB y en ese esquema maniqueo católico, y ya con la picazón de la duda en mi corazón y en mi cerebro, me dije: Diego, aquí nunca podrás volar y salir del hueco aquel. Me decidí por la de Antioquia. (Recuerdan el hoyo del cual procedo, allá en la montaña?)

Una vez en ella me enfrenté a una variedad irrepetible de “pedagogos” quienes invadían nuestros oídos con jergas raras para nuestras mentes, sobre todo con la famosa “objetividad”.

ESCUELA Y PEDAGOGIA

John Holt en su “escuela muerta” me dice:

Las escuelas son lugares nefastos para los niños. La educación es algo que una persona consigue por si misma, y no algo que le otorga o pone a su disposición otra persona. El niño que se educa a sí mismo, y si no lo hace él no lo hará nadie, debe gozar de libertad, al igual que el adulto, para decidir cuándo, en qué medida y de qué forma debe utilizar cualesquiera recursos que pueda ofrecerle la escuela. Existe un número infinito de vías para la educación; cada discente debería y debe sentirse libre para elegir, encontrar y construirse la suya propia.

Con estos y otros elementos me propongo adentrarme en la

PEDAGOGIA Y OBJETIVIDAD

Y me preguntaba: Qué es eso de objetividad? Cada pedagogo o intelectual respondía desde un mundo “puro”, “neutral”, y al responder estiraban la corbata, alargaban el cuello, mientras seguían fumando Marlboro, y el humo salía por las ventanas del salón de clases, mientras “la revolución venia en pañales en Girardota.

Y la objetividad de la economía caía en crisis, la Historia era contada de acuerdo a intereses, la psicología y Freud, a quien amo, resultaron literatura, y toda la objetividad se desmoronaba con los vaivenes de la política, de los intereses de clase y de la posición de derecha o de izquierda que se asumiera. Todo esto sucedía mientras los profesores de didáctica y pedagogía nos hablaban de ciencia; de que esas ramas del saber eran ciencias, y yo, novato, ignorantón, dudaba, y dudaba, mientras ellos se asfixiaban en la objetividad.

COMO ERA POSIBLE QUE LA PEDAGOGIA FUERA CIENCIA?

Antes de dar mis respuestas, todas ellas subjetivas, voy a apuntar algunas respuestas de otros sujetos pedagogos y de algunos diccionarios hechos por los mismos sujetos.

  1. 1. Del griego: Paidagogia: Enseñar, orientar a los niños.
  2. 2. Pedagogía, teoría de la enseñanza que se impuso a partir del siglo XIX como ciencia de la educación o didáctica experimental, y que actualmente estudia las condiciones de recepción de los conocimientos, los contenidos y su evaluación, el papel del educador y del alumno en el proceso educativo y, de forma más global, los objetivos de este aprendizaje, indisociables de una normativa social y cultural.

La escuela es el único laboratorio cuya experimentación es a perpetuidad. Se manejan teorías, conceptos, principios, sobre la práctica de la enseñanza, mas no se llega a un punto fijo, ya que cada pedagogo-sujeto se plantea al respecto con otras parafernalias salvadoras de la humanidad.

La pedagogía no es ciencia, es una amalgama de conceptos extraídos de todas las demás disciplinas humanas, cuyas equivocaciones o desaciertos si bien no asesinan biológicamente al sujeto  inmediato, los chicos, si pueden llegar a deformar espiritual y racionalmente a las víctimas de tal experimentación, los niños.

Pestalozzi, Dewey, Montessori, Makarenko, Piaget, Vigostki, y en Colombia Bladimir Zapata, Queipo Timaná y muchos otros, elaboran cuerpos teóricos experimentales que luego se abandonan y recuerdan con nostalgia. Pero me dirán: Pero como es posible tanto pesimismo, si tenemos escuelas y de ellas salen los niños, y los profesionales?

Y les respondo: Y también salen grandes criminales como Pablo Escobar y secuaces, políticos como Uribe, economistas como Carrasquilla, monseñores como Rubiano, y así por el estilo, sin contar los vagos y los miles de presidiarios y embaucadores como los magos y las brujas; y cuando el asunto es muy notorio y perturbador salen a flote los psiquiatras y otro pelotón de psicólogos, quienes arremeten a combatir la “anormalidad” Esta es nuestra escuela y esta es nuestra objetividad. Esta es la pedagogía.

Y ENTONCES?

Si al llegar a este punto aún les quedan dudas sobre el concepto de pedagogía, no se preocupen, el asunto es así porque la pedagogía es un mero comodín que se usa como snobismo, como elemento seductor de chicas con o sin silicona; sirve además para impresionar incautos o necios, también para ascender en el escalafón. La concepción es tan ambigua como su práctica, máxime cuando cada docente se cree pedagogo.

Es tal vez la disciplina en la cual todos meten las manos, revuelven y revuelven, dejando siempre un cierto malestar a podrido.

QUE PASO CON ESTANISLAO?

Simplemente se hizo de manera autodidacta, paciente y sin creerse pedagogo. No lo fue, fue si: Filosofo, Psicólogo, Crítico, Sociólogo, escritor y conferencista…

Pero acaso no fue profesor Universitario?

Si lo fue, pero para dar conferencias universitarias no se necesita pedagogía, sino conocimientos y un estilo agradable para hacer llegar el mensaje. Un profesor universitario no necesita pedagogía, es como un buen escritor. García Márquez nos narra, nos cuenta muy bien una historia, no es pedagogo; llega al lector. Lo mismo sucede con un buen profesor: Cuenta, narra bien la historia o el tema, lo hace ameno y llega al estudiante. Donde menos se necesita la pedagogía es en la universidad. Y si no, pregúnteles a los médicos, a odontólogos, a ingenieros, y a quienes regentan la universidad en general.

Antanas Mockus? Aparece como paradigma pedagógico. Es un mero político de derecha, que aprendió a caminar por la derecha, con inteligencia como buen camaleón.

O acaso la pedagogía es un recetario?

Un manual para dar clases?

O una guía para aconsejar chicos?

O una entelequia?

O la dejamos solo como comodín para quedar bien?

QUEDA ABIERTA LA DISCUSION…

UN MOMENTO, NOS TOCA PREGUNTARTE A NOSOTROS LECTORES DE ESTE TEXTO: ERES O NO MAESTRO?

Les respondo:

Llevo 37 años enseñando. Unos me dicen maestro, otros, profesor. El Rector me dice docente, los estudiantes profe, y en formularios académicos mi profesión, dice, es pedagogía. No, no soy pedagogo, soy un docente que trato de organizar mi discurso de tal manera que llegue bien, y sirva para la vida; fuera de esto, aprendí  a convivir con los demás, soportando impertinencias y soportándome impertinencias, pero logro convivir.

Y agregarán: Un docente sin pedagogía?

Einstein la estudio?, Freud?, Sócrates? Alejandro Magno? Fernando Vallejo? Walt Whitman? No mis queridos lectores.

SIGUE LA discusión.

No olviden que no les prometí nada, únicamente hablarles de lo que no creo.

No creo en la pedagogía, ni en la objetividad, ni mucho menos en la escuela. La escuela se salva por la socialización y los amigos que adquieren los chicos y adolescentes.

Y la Universidad?…Es un lugar por medio del cual se puede conseguir un buen trabajo, mas no un gran salario. Al menos nos permite no ser mafiosos, condenándonos  a vivir de un salario, cuando no de un taxi.

Y EL FUTURO DE LA ESCUELA?

Esos edificios viejos o nuevos, grandes o cubículos, se convertirán gracias a la tecnología y técnica, en otro tipo de servicios. De servicios sociales, humanos y humanizantes. Se convertirán en grandes laboratorios experimentales y serán habitados por científicos, técnicos, investigadores, mas no por maestros ni pedagogos.

LOS MAESTROS? LOS PEDAGOGOS? Que qué será de ellos?

Simplemente se extinguirán como especie, como otras muchas especies, y esto le hará mucho bien a la humanidad, al conocimiento, a la ciencia, a la antineurosis.

NO ERES UN PESIMISTA? UN ANARQUISTA?

Soy hacedor de radiografías.

Ah…Y no creo en muchas cosas, eso si, creo mucho en los perros. Creo que los amo.



NUEVA CANCIÓN DEL AMOR SINCERO CON UNA MIRADA FURTIVA DE MARIO BENEDETTI
enero 31, 2010, 7:07 pm
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Diego Leonardo
Benedetti en el epígrafe del poema “Canción del amor sincero” dice que la luna no es plateada ni de nácar, que es blanca y tiene cráteres. A pesar de esta realidad, desde nuestra perspectiva terráquea y con los ojos físicos y los del alma, los enamorados pueden seguir viajando por senderos inimaginables del amor, bajo la luz de la luna en una noche estrellada y rodeados de otras lunas adheridas a sus sueños.
El hombre  puede ser fiel por naturaleza, como por naturaleza voluptuosamente promiscuo.

No se bien hasta cuando amarte, si por un instante, un siglo  o toda la eternidad;

Te seré fiel algunas veces, otras, aceptaré mi hiperbórea voluptuosidad;

Caminaré contigo tomados de las manos, bajo la luz de la luna, al son de los golpes de una lluvia enamorada y desatenta;

Colmaré mi huerto de rosas para ti, y regalaré a otros seres, a otros espíritus, a otros amores;

Nuestro amor tendrá tristezas; pasará por muchos problemas y discusiones, así no lo queramos;

En el transcurso de nuestras vidas miraremos, yo a otros seres incitadores de mi pasión, tú a otros seres causantes de tu desazón…A la larga todo estará bien.

Eres parte de mi todo, y un gran pedazo de mi cielo; has hecho mucho para justificar mi existencia; pienso mucho en eso;

¡Sabes!…A veces te olvido, a veces te extraño, no siempre te deseo, pero habitas mi alma;

Se que no nos ansiaremos ni  comeremos todos los días ya que podemos por tiempos cansarnos de nuestros sexos, de nuestras risas, de nuestras ansias;

Tu forma de ser, tus emociones, y hasta tu cuerpo y sudor se harán fastidiosos en ocasiones a mi mirada de fuego líquido, pero no enjuagues con llanto tu rostro, todo volverá a la antigua calma tempestuosa;

Habrá momentos en que sentiremos odio mutuo, desearemos terminarlo todo, y quizá lo terminemos;

A pesar de todo, te amo hoy, y espero que nos sigamos amando hasta ver todos los amaneceres de nuestro amanecer;

Construiremos nuevas rutas hacia nosotros; compartiremos lo compartible; haremos oídos sordos a los rumores de la polvareda, y escucharemos los susurros del viento en nuestros costados;

De verdad, hoy, en medio de esos movimientos rítmicos que canta el azar puedo decirte con ímpetu indómito de corceles axiófagos: Te quiero;

Mañana?…Veremos nuevos cantos y escucharemos otros pasos;

Tú y yo de nuevo encabritados, con una música en lontananza de Paul Gerardy.