LA ALEGRÍA DE LEER
enero 31, 2010, 7:10 pm
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UN MÉTODO PEDAGÓGICO PARA ACERCAR A LOS JÓVENES A LA LECTURA DE TEXTOS EN PARTICULAR Y DEL GRAN LIBRO DE LA VIDA, EN GENERAL

Diego Leonardo

NUESTRA ACEPCIÓN METAFÓRICA DE LEER:

Leer es una actividad intelectual convertida en “diálogo-viaje” entre un lector presente y un autor atemporal. En ese platicar viajando, se visitan y se escuchan paisajes, colores, sabores y sentires de hombres y mundos que nos posibilitan seguir existiendo como habitantes del planeta tierra y ciudadanos del mundo.

Hacia 1966, en un taller de pintura, en Riosucio Caldas, un viejo de 83 años escuchaba la lectura que una mujer de 30 le hacía de “El Conde de Montecristo”. En esa mi niñez inolvidable, veía cómo mi abuelo saboreaba cada palabra salida de aquellos labios juveniles, e impresa en hojas vetustas, ajadas por el tiempo.

El viejo no era académico y menos la mujer. Los libros llegaban a ellos por las ansias, las ganas; eran sus amigos y guías de existencia. Aún no habían llegado a ese terruño los consejos que los lingüistas franceses estaban haciendo germinar sobre la manera de “leer estructuralmente”.

Yo, una vez “paciente” de la universidad, y ante los métodos de lectura obligada, bostezaba de angustia y pereza. Mientras escuchaba una canción, ¿Para qué los libros?, iba a incendiar los pocos que poseía, para evitar la tortura de leerlos.

De repente y frente a la llama destructora se me aparecen las imágenes de mi abuelo-escucha y la mujer-lectora. Entonces me recomiendo: olvida a los teóricos de la lectura y adopta el método de lectura del viejo: seguir las líneas, comprenderlas, saborear palabra tras palabra, y fusionarlas en la existencia.

Hecho maestro por la Universidad, pero siempre aprendiz, inicié la lectura por el gusto de leer con dos libros que encontré en un banquete bibliográfico: “Si una noche de invierno un viajero” y la “Novela de la eterna”. No tenía que dar informes, ni responder preguntas, ni decirle a nadie que leía. Hablaba con mis libros, reía con las palabras, comía sus esencias, mientras mi estatura aumentaba.

Pensé que podría resultar conveniente convertir este estilo de lectura en un método para jóvenes estudiantes de bachillerato, ya que era el campo en el cual me desempeñaba.

Empecé revisando las metodologías de la lectura, tanto del Ministerio de Educación, como de las editoriales más connotadas. Esa división de la lectura por países y cronología no era funcional, llevaba a los estudiantes a la apatía o indiferencia lectoral. Ensayé por escuelas, así: a los preadolescentes les agrada el romanticismo y realismo en sus diversas expresiones; para adolescentes las aventuras son el mundo de goce y disfrute. Tanto en textos escritos como en cine: ciencia ficción, terror, historia, género policíaco… Para estudiantes más avanzados, lecturas de temáticas filosóficas y con un grado de profundidad mayor. Consideré que, de la misma manera que las matemáticas van secuencialmente, así se puede acercar a la lectura. Un libro de Emili Cioran, como “Del inconveniente de haber nacido”, no es una lectura para preadolescentes; los podría llevar a un suicidio anunciado.

SOBRE LA DIMENSIÓN FÍSICA DE LOS TEXTOS:

Muchos profesores asignan a los estudiantes libros voluminosos, con letra pequeña, temáticas no interesantes. Y se inicia el engaño: tú me engañas, yo te engaño y todos nos engañamos. En un grupo de cuarenta estudiantes y una tarea de lectura de un libro de 300 páginas, dos o tres lo adquieren, y a éstos, o les copian la tarea o les pagan por hacerla. El objetivo no se logra.

Experimenté con textos cortos, interesantes y según los criterios que cito atrás: cuentos, poemas, y en cuanto a las novelas, no muy extensas. Recordemos que un estudiante tiene compromisos académicos con varios profesores, no sólo con el de Castellano y Literatura.

A los estudiantes les agrada los aforismos. Nietzsche para los grados superiores es una buena opción.

La comprensión de lectura va al unísono de la edad, la historia personal, las expectativas, el nivel académico, el autor, la temática… No nos inquietemos porque los estudiantes no comprendan igual que nosotros o entre ellos mismos.

La lectura es un viaje por selvas y jardines inmensos, desconocidos… ayudemos a los chicos en ese descubrir de mundos ignotos, sin amenazas, sin exámenes, sin notas. A ningún excursionista le hacen exámenes ni preguntas insulsas. Es la vida quien nos confronta.

Y EL GRAN LIBRO DE LA VIDA:

La vida es un inmenso Mundo-Libro, y dependiendo como vivamos, vamos leyendo, y a la inversa. Es una retroalimentación continua. Los libros nos ayudan a adentrarnos en el mundo, a comprenderlo, a habitarlo; y la vida, el mundo, nos permiten adentrarnos en cada uno de los espacios, de las líneas de un texto y en el espíritu de grandes hombres que fueron capaces de plasmar sus corazones y sus cerebros en garabatos negros, rojos o azulados, o el color que el PC y Word permitan.

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2 comentarios so far
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te felicito me gusto mucho eso q escribio……….se cuida

Comentario por david

Hola Diego, que interesantes comentarios.
Saludos.

Comentario por Juan Diego Restrepo




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