EN PARIS… INESPERADAMENTE Un Cuento Inconcluso
enero 31, 2010, 6:32 pm
Filed under: Uncategorized

Diego Leonardo

Recuerdas Santiago el poema en el cual Bretón regresa al Café donde solíamos ir?.

Recuerdo que el ambiente estaba dispuesto: Arpegios enmarcaban la sala principal del café. En una mesa redondeada, una botella de whisky, tres copas de cristal; tres sillas: una para ti Santiago, la segunda para Jera, y la tercera para mí. Era urgente rescribir la historia. Mi historia, la historia.

Todo ha cambiado, cuan distinto. La desolación del Café encanta y produce escozor en nuestras miradas y cierta palidez en nuestros costados. Sólo se encuentra la mesa redondeada y las tres sillas en aquella esquina. No está Jan el cantinero, tampoco Bretel el mesero y no se vislumbra Boris el muchacho de los pasantes. Bretón no colorea ya las  paredes ni los violines, ni se escuchan los sones que danzaban en el salón central. Y Jera ha muerto en las fauces de un hogar reproductor del orden imperial.

Quedamos tú y yo como capitanes de un barco ebrio en plena tempestad ecuatorial. Olvidé traer las canciones de Gerardy, pero nos acompañan unos copos de  amor, dos frascos de ajenjo, unas fumorolas de hachís,  dos lienzos: El Durmiente del Valle, y El retrato de Oscar, y cuatro copas.

Deseo leer, beber, charlar y escuchar en el ambiente a Carlos Gardel, Daniel Santos, Orlando Contreras y un poema de Whitman; escoge los tuyos.  Sentémonos: Brindemos por el amor, por la locura, por las amantes que llegan y pronto regresan a la inexistencia. Por ellas, por Borges, Whitman, Arthur y Oscar. Por ti y por mí.

Arthur dijo en una carta que era preciso ser vidente mediante un largo, inmenso y sistemático desarreglo de todos los sentidos. Esto caló en mi y habita mis sentidos. En este desorden y con esas gotas de elixir, visité la buhardilla donde se había escondido Oscar y tomé prestado este viejo y vidente barco. Cada color y cada renglón embotaban mis sentires, mis angustias, mis pasiones. Así estoy, embebido.

Obnubilada se encuentra nuestra estancia, y bebo igual que tú. El nihilismo  llamó a mi portón, abrí y le pedí espera porque tenía la esperanza de una entrevista con el pasado, con los dos cuadros y sus pintores y una canción lejana en la orilla del río, Ling, desde su barca. Quiero embriagarme, necesito nuestras embriagueces y tu hachís. Es imperativo.

No lo olvido, éramos dos, ya somos cuatro…Quién invitó? Quiénes son?…Esa música a lo lejos; esas imágenes… Nosotros, ellos…Quiénes son?

Veo los cuadros: Un soldado, sin casco y con la boca abierta, bañada por el berro fresco y azul su nuca, duerme, tendido, bajo las nubes, en la yerba, pálido, en su lecho, sobre el que llueve el sol. Y así lo dice Arthur.

Veo también un rostro ajado, cansado, sentado en un cuadro y nos mira. Así lo pintó Henry. Oscar rió sutilmente.

Eran tres sillas, recuerdas?. Hoy hace falta una adicional: dos son para ellos. Bebe Santiago, fuma furioso por la paz rayada con lápices inciertos, en una época incierta. Las Historias siguen el curso de los pasos de los renglones. Todo se confunde, pero lo percibo en imágenes fantásticas, pasando el cedazo que colgué en el Golem prestado de un tal Borges. Escucho a lo lejos once disparos que las Far.cas lanzan y que se pierden en las entrañas del bosque. Ese retumbar de muertos me  comprometen pero sigo embebido en mi cinismo. Aunque lloro.

Hablemos con los visitantes; invitémoslos. Que hagan parte de este juego surreal.

Me dices que ha unos años me enamoré de un pasado, de una visión, de unos poemas, de una cabellera fredina, y de un ser que actualicé con mi pasión desbordada y desbordante. Agregas que enloquecía y lo llevé al canto. Pienso que era una metamorfosis en Jera. Tomas y tomo, y te empeñas en recordarme que tomé el cuerpo tendido en un bosque, por allá en el diez y nueve, y lo tuve, y durante tantos años más hice el amor en el césped y con los cuadros. Rostro a rostro, cuerpo a cuerpo. Y venían Arthur y Oscar a engolosinar la estadía con sus risas, con sus llantos y con sus pasos, mientras un violín cantaba Hojas de Hierba.

Aquí están hoy Santiago, nuestros amigos. Brindémosles. Brindemos y hachís.

Esas siluetas en la mesa se confunden con las nuestras. El humo dificulta el andar, pero ahí están.

Santiago, No se por qué el poema de Bretón donde regresa al Café es tan actual; hoy calmados, serenos, entendemos que el azar, gran escritor de lo inesperado, nos enfrenta en sus propios renglones, a que deshilvanemos el ovillo de sueños, alegrías y ese estado innombrado de  los apegos. Todo el tiempo transcurrido en estos mismos sitios, bebiendo y acariciando el espacio de un amor imposible…Y ahora estamos de nuevo.

Aquí están, no les huyamos: Hablemos.

Acaso no ves por los cristales de las vetustas ventanas las siluetas vagas de Douglas y Paul?. Nos escuchan o  son meras visiones?. No seamos descorteses con los visitantes. Estamos los cuatro sentados. Que siga el brindis y la lectura de los renglones donde danzaron aquella vez y antes de la tragedia de una amputación pasajera y de una cárcel maloliente.

Las visiones pasan ininterrumpidamente. Imagen tras imagen en un desfile irreverente: desde África a Britania, desde Paris a Londres; desde la opulencia a la miseria connatural del hombre.

El hachís deja su marca de fuego en cada recuerdo, en cada turbulencia de corazón y de sexo. El sexo cuando no da vida mata, sin poesía. Esta cambia la desgracia en una leve sonrisa nacarada de angustia.

De pronto y sin señal alguna, un estruendo crepita a borbotones en la espesura del salón. Vi como todo se derrumbaba frente a nosotros. Estuviste muy tranquilo Santiago ante la hecatombe de nuestro desgaste…No recuerdo más.

Salimos del hospital, maltrechos, con espasmos y sin un punto fijo de llegada. Miramos los relojes corroídos por el tiempo de la explosión, y eran exactamente las 5 de la tarde, la misma hora que Lorca doblaba las campanas. Vagamos por Cimeria.

__________________________________

Anuncios

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: