ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE ANTIPEDAGOGIA
enero 31, 2010, 7:09 pm
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Diego Leonardo

LEVE INTRODUCCION SUBJETIVA

Todo lo que encuentren regado o tirado en estos renglones, tómenlo como provisional, como intentos de un sujeto, no piensen en mi objetividad, ya que donde hay sujeto solo encontrarán subjetividades. En el mundo humano no reina sino la subjetividad. Adiós a la objetividad. No manejo absolutos porque no los hay, hay particularidades, sujetos, individuos, historias personales, y de pronto historias locales. La universalidad solo se da en el Universo como tal, y algunas leyes se aplican de manera universal en ciencias matemáticas o naturales, nunca en las disciplinas humanas, y dije disciplinas humanas porque las humanidades o son disciplinas o artes, o amalgamas, nunca ciencias.

ESTANISLAO

…Que Estanislao Zuleta se haya retirado de 4º Bachillerato (hoy 9º) del Liceo Antioqueño, fue algo que movió los cimientos de mi oficio pedagógico. No recuerdo bien si este dato lo soñé, lo escuché o lo encontré enredado en uno de los cientos de renglones de sus textos.

Después de esta “dejación de la escuela”, Estanislao inicia su caminar certero por la autodidaxis. Una autodidaxis que obliga a quien entiende algo de humanidades, a “quitarse el sombrero de la omnipotencia intelectual y académica”.

Entre otras cosas los grandes hombres, los pensamientos fuertes, las creaciones e invenciones, las obras paradigmáticas, se han dado por fuera de la escuela.

La escuela y con ella la pedagogía no “saca” filósofos, ni literatos, ni pintores…O que de Sócrates? Platón? Miguel Ángel? García Márquez?

Y DE LA ESCUELA QUE?

Procedo de un campo hondo, allá abajo, demasiado hondo, de una montaña profunda. Con dificultades reales acudo a un edificio destartalado al que oí que le decían escuela. Imaginen ustedes a un niño “salvaje” metido en una variación de jaula. Todo animal a fuerza de “garrote” se adapta. Y mis instintos de campesino indómito se ven sometidos al reglamento y a lo que en el futuro y en un cursito de psicología con “p”, decían:  “neurosis”. Si, ahora veo y era la neurosis la envoltura de mis preceptores, de mis maestros. Se autollamaban pedagogos.

En la escuela la pedagogía consistía en obedecer ciegamente a la autoridad, declamar lecciones (hoy las leo tan estúpidas), y cosas por el estilo. Al terminar la primaria, le dijeron los maestros, los pedagogos, a mi madre: Señora, ya el niño está “educaíto”, lo puede entrar a bachillerato.

Efectivamente. Del hueco veredal me trajeron a la ciudad y me entraron a un edificio grande y vetusto allá en Villahermosa al que llamaban Normal Nacional de Varones. Con el tiempo me di cuenta que no era tan normal, ni nacional (todos éramos montañeros), y muchos maricas, jugaban tute y salían graduados. Yo que de chico y de azadón iba a ser policía, luego cura y posteriormente médico, me gradué de maestro (dizque superior). Tengo que acotar aquí que dejé las ganas  de ser policía al ver a algunos de estos señores golpeando de manera continua a borrachos, bobos del pueblo, ladronzuelos y a algún chico que se atrevía a tocarle el culo a otra chica (sin su permiso, obvio). Los deseos de ser cura se me quitaron cuando pillé al párroco del pueblo sacando mocos detrás de la sacristía, y sobre todo cuando en una misa de domingo nos contó a todos los chicos de la escuela, esa historia chimba de la ballena que se tragó a Jonás. Desde este momento empecé a sospechar…Sospechar de todo. Empecé a salirme de las “manos” a la escuela, es decir, a los maestros. La pedagogía se ensañaba en formar chicos obedientes y repetitivos. Jonás me ayudó, y los deseos de ser médico se me quitaron cuando escuchaba a mi madre decir: Dieguito, mi mucharejo, no piense en eso porque es que somos muy pobres, y esa carrera es para ricos. Esta es la verdadera razón, porque adolescente y para chicaniar decía que no me gustó la medicina porque comprendí que el hombre era una mierda inmensa que me causaba fastidio. No, no era por la mierda que no quise ser médico, era por pobre. A la larga todos somos coprofílicos verbales.

Al terminar la Normal y ya hecho maestro y pedagogo (eso me decían) en retrospectiva veo el desfile irreverente de quienes fueron mis profesores, y veo también el desfile irreverente de neurosis, de odios, de mentiras, de subjetividades y de personas que se limitaron a hacer cumplir el reglamento, la obediencia ciega, el respeto infundado, y la abominación a las matemáticas, la historia, en fin, con el arma mortal cual fue la calificación.

Hoy rememoro aquellas épocas y pienso que los mayores: Curas, maestros, en fin, nos consideraban, a nosotros los chicos, tarúpidos: Una mezcla cruel entre tarados y estúpidos.

En la universidad me iría a encontrar con un folletito llamado “contra la escuela” de Vasconi. Aclaro que en mi análisis sobre la escuela ya estaban las raíces de mi sospecha, sólo que Vasconi era entre otros muchos,  radiógrafo de tal aparato.

Tomo un poco de nuevo a Estanislao y siento lo que él llegó a sentir por la escuela, hasta el punto de “huir” de ella.

Y si la escuela no es un centro de tortura, díganme por qué se manejan expresiones como: “…por manejarse bien en este día los vamos a “soltar” (A quiénes se suelta?); y por qué cuando se anuncia que no habrá clases tal o cual día los niños saltan de alegría? Y por qué los profesores también sienten esa cierta dicha? Y la Secretaria de Educación para premiar el día del maestro, da día libre?

¡Muy bonita toda esta pedagogía!

Bueno, aquí estoy entonces hecho maestro por la Normal de  Medellín, con el marco de la pedagogía como guía, dispuesto a seguir en la docencia y para ello me dirijo a presentar exámenes en la universidad. Me apunté en la Bolivariana de la Playa (en ese entonces), y en la de Antioquia. Pasé a licenciatura en Filosofía en ambas. Pero una vez me vi en los pasillos de la UPB y en ese esquema maniqueo católico, y ya con la picazón de la duda en mi corazón y en mi cerebro, me dije: Diego, aquí nunca podrás volar y salir del hueco aquel. Me decidí por la de Antioquia. (Recuerdan el hoyo del cual procedo, allá en la montaña?)

Una vez en ella me enfrenté a una variedad irrepetible de “pedagogos” quienes invadían nuestros oídos con jergas raras para nuestras mentes, sobre todo con la famosa “objetividad”.

ESCUELA Y PEDAGOGIA

John Holt en su “escuela muerta” me dice:

Las escuelas son lugares nefastos para los niños. La educación es algo que una persona consigue por si misma, y no algo que le otorga o pone a su disposición otra persona. El niño que se educa a sí mismo, y si no lo hace él no lo hará nadie, debe gozar de libertad, al igual que el adulto, para decidir cuándo, en qué medida y de qué forma debe utilizar cualesquiera recursos que pueda ofrecerle la escuela. Existe un número infinito de vías para la educación; cada discente debería y debe sentirse libre para elegir, encontrar y construirse la suya propia.

Con estos y otros elementos me propongo adentrarme en la

PEDAGOGIA Y OBJETIVIDAD

Y me preguntaba: Qué es eso de objetividad? Cada pedagogo o intelectual respondía desde un mundo “puro”, “neutral”, y al responder estiraban la corbata, alargaban el cuello, mientras seguían fumando Marlboro, y el humo salía por las ventanas del salón de clases, mientras “la revolución venia en pañales en Girardota.

Y la objetividad de la economía caía en crisis, la Historia era contada de acuerdo a intereses, la psicología y Freud, a quien amo, resultaron literatura, y toda la objetividad se desmoronaba con los vaivenes de la política, de los intereses de clase y de la posición de derecha o de izquierda que se asumiera. Todo esto sucedía mientras los profesores de didáctica y pedagogía nos hablaban de ciencia; de que esas ramas del saber eran ciencias, y yo, novato, ignorantón, dudaba, y dudaba, mientras ellos se asfixiaban en la objetividad.

COMO ERA POSIBLE QUE LA PEDAGOGIA FUERA CIENCIA?

Antes de dar mis respuestas, todas ellas subjetivas, voy a apuntar algunas respuestas de otros sujetos pedagogos y de algunos diccionarios hechos por los mismos sujetos.

  1. 1. Del griego: Paidagogia: Enseñar, orientar a los niños.
  2. 2. Pedagogía, teoría de la enseñanza que se impuso a partir del siglo XIX como ciencia de la educación o didáctica experimental, y que actualmente estudia las condiciones de recepción de los conocimientos, los contenidos y su evaluación, el papel del educador y del alumno en el proceso educativo y, de forma más global, los objetivos de este aprendizaje, indisociables de una normativa social y cultural.

La escuela es el único laboratorio cuya experimentación es a perpetuidad. Se manejan teorías, conceptos, principios, sobre la práctica de la enseñanza, mas no se llega a un punto fijo, ya que cada pedagogo-sujeto se plantea al respecto con otras parafernalias salvadoras de la humanidad.

La pedagogía no es ciencia, es una amalgama de conceptos extraídos de todas las demás disciplinas humanas, cuyas equivocaciones o desaciertos si bien no asesinan biológicamente al sujeto  inmediato, los chicos, si pueden llegar a deformar espiritual y racionalmente a las víctimas de tal experimentación, los niños.

Pestalozzi, Dewey, Montessori, Makarenko, Piaget, Vigostki, y en Colombia Bladimir Zapata, Queipo Timaná y muchos otros, elaboran cuerpos teóricos experimentales que luego se abandonan y recuerdan con nostalgia. Pero me dirán: Pero como es posible tanto pesimismo, si tenemos escuelas y de ellas salen los niños, y los profesionales?

Y les respondo: Y también salen grandes criminales como Pablo Escobar y secuaces, políticos como Uribe, economistas como Carrasquilla, monseñores como Rubiano, y así por el estilo, sin contar los vagos y los miles de presidiarios y embaucadores como los magos y las brujas; y cuando el asunto es muy notorio y perturbador salen a flote los psiquiatras y otro pelotón de psicólogos, quienes arremeten a combatir la “anormalidad” Esta es nuestra escuela y esta es nuestra objetividad. Esta es la pedagogía.

Y ENTONCES?

Si al llegar a este punto aún les quedan dudas sobre el concepto de pedagogía, no se preocupen, el asunto es así porque la pedagogía es un mero comodín que se usa como snobismo, como elemento seductor de chicas con o sin silicona; sirve además para impresionar incautos o necios, también para ascender en el escalafón. La concepción es tan ambigua como su práctica, máxime cuando cada docente se cree pedagogo.

Es tal vez la disciplina en la cual todos meten las manos, revuelven y revuelven, dejando siempre un cierto malestar a podrido.

QUE PASO CON ESTANISLAO?

Simplemente se hizo de manera autodidacta, paciente y sin creerse pedagogo. No lo fue, fue si: Filosofo, Psicólogo, Crítico, Sociólogo, escritor y conferencista…

Pero acaso no fue profesor Universitario?

Si lo fue, pero para dar conferencias universitarias no se necesita pedagogía, sino conocimientos y un estilo agradable para hacer llegar el mensaje. Un profesor universitario no necesita pedagogía, es como un buen escritor. García Márquez nos narra, nos cuenta muy bien una historia, no es pedagogo; llega al lector. Lo mismo sucede con un buen profesor: Cuenta, narra bien la historia o el tema, lo hace ameno y llega al estudiante. Donde menos se necesita la pedagogía es en la universidad. Y si no, pregúnteles a los médicos, a odontólogos, a ingenieros, y a quienes regentan la universidad en general.

Antanas Mockus? Aparece como paradigma pedagógico. Es un mero político de derecha, que aprendió a caminar por la derecha, con inteligencia como buen camaleón.

O acaso la pedagogía es un recetario?

Un manual para dar clases?

O una guía para aconsejar chicos?

O una entelequia?

O la dejamos solo como comodín para quedar bien?

QUEDA ABIERTA LA DISCUSION…

UN MOMENTO, NOS TOCA PREGUNTARTE A NOSOTROS LECTORES DE ESTE TEXTO: ERES O NO MAESTRO?

Les respondo:

Llevo 37 años enseñando. Unos me dicen maestro, otros, profesor. El Rector me dice docente, los estudiantes profe, y en formularios académicos mi profesión, dice, es pedagogía. No, no soy pedagogo, soy un docente que trato de organizar mi discurso de tal manera que llegue bien, y sirva para la vida; fuera de esto, aprendí  a convivir con los demás, soportando impertinencias y soportándome impertinencias, pero logro convivir.

Y agregarán: Un docente sin pedagogía?

Einstein la estudio?, Freud?, Sócrates? Alejandro Magno? Fernando Vallejo? Walt Whitman? No mis queridos lectores.

SIGUE LA discusión.

No olviden que no les prometí nada, únicamente hablarles de lo que no creo.

No creo en la pedagogía, ni en la objetividad, ni mucho menos en la escuela. La escuela se salva por la socialización y los amigos que adquieren los chicos y adolescentes.

Y la Universidad?…Es un lugar por medio del cual se puede conseguir un buen trabajo, mas no un gran salario. Al menos nos permite no ser mafiosos, condenándonos  a vivir de un salario, cuando no de un taxi.

Y EL FUTURO DE LA ESCUELA?

Esos edificios viejos o nuevos, grandes o cubículos, se convertirán gracias a la tecnología y técnica, en otro tipo de servicios. De servicios sociales, humanos y humanizantes. Se convertirán en grandes laboratorios experimentales y serán habitados por científicos, técnicos, investigadores, mas no por maestros ni pedagogos.

LOS MAESTROS? LOS PEDAGOGOS? Que qué será de ellos?

Simplemente se extinguirán como especie, como otras muchas especies, y esto le hará mucho bien a la humanidad, al conocimiento, a la ciencia, a la antineurosis.

NO ERES UN PESIMISTA? UN ANARQUISTA?

Soy hacedor de radiografías.

Ah…Y no creo en muchas cosas, eso si, creo mucho en los perros. Creo que los amo.

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1 comentario so far
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hombe. soy un muchacho que estudie en la normal superior en el choco y ahora despues de vagar por las empresas y de no aguantar la monarquia tan hijueputa que me enfrentaba.
decidi comenzar la carrera docente, actualmente estoy estudiando la formacon complementaria en la normal de envigado y mira yo creo que si, estamos velados, nos han hecho creer que la educacion es la profesion mas humana que hay y que el futuro de los niños es nuestra razon de ser. bueno nos mentalizan para que creamos toda esta maricada, pero tampoco digo que estoy del todo deacuerdo con la antipedagogia, mas bien odio la jactancia de alguno que se creen maestros y no lo son, a esos que se jactan de la pedagogia pero no conocen a los niños. dejo claro que me gusta enseñar y me siento satisfecho cuando alguien a quien enseño aprende.

¿pero como hacer con la situacion tan critica que afronta la educacion hoy?

yo solo quiero hacer de mi trabajo algo intachable por los cientificos y universitarios y que la educacion adquiera un mejor sentido

Comentario por yesnery moreno




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